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Quizás recuerdes las 11 entregas que compartimos hace 4 años sobre nuestros primeros pasos en Canadá (si quieres leerlas haz clic aquí).  Así como decía la propaganda de una extinta aerolínea “El tiempo pasa volando”, este año cumplimos ocho años de haber llegado y sin duda alguna podemos decir que hoy en día llamamos a este país nuestra casa.

Pasamos por la etapa del típico recién llegado ó “new comer”, con temores sobre el idioma, el clima, el trabajo, y la adaptación en general. Ahora, en cambio, nos sentimos mucho más confiados y en nuestra zona de confort.

Parte del éxito radica en no mirar atrás (sin olvidar), ver las derrotas y problemas de los primeros años como los cursos que tienes que pasar para poder graduarte de ciudadano de este país. Nosotros empezamos a ver luz después del tercer año y después del quinto ya nos sentíamos parte de la sociedad Canadiense.

Dos hijos graduados universitarios, trabajos profesionales y sobre todo, Paz Mental. Este país no es perfecto, pero sin duda es uno de los mejores sitios para emigrar donde un sinfín de personas de diferentes nacionalidades confluyen para vivir en armonía. A Canadá tenemos que mirarla como un proyecto de vida, de largo plazo, el sitio para establecernos y echar raíces.

Son muchos los retos a superar. En el caso del clima, es frío, sí, pero vivimos en el siglo 21 y todos los ambientes internos están temperados y usando la ropa adecuada, no hay ningún problema. El idioma se va mejorando día a día. Sin importar tu nivel de Inglés o Francés que tenias antes de venir, te sorprenderás cuanto aprendes cuando estas expuesto las 24 horas del día al idioma . Por otro lado, cuando nosotros llegamos solo conocíamos a una sola familia que estaba recién llegada también. En unos pocos años, contamos con un amplio número de amigos y contactos de trabajo.

Este es un país lleno de oportunidades, construido por locales e inmigrantes viviendo en armonía.  En fin, después de ocho años, el balance sigue siendo muy positivo.