Aunque son muchos los factores que influyen en la rápida integración de una persona al sistema Canadiense, creemos que la actitud del recién llegado puede hacer la diferencia.

Tal como hemos escrito en otras oportunidades, la inmigración no es tan fácil como parece, de hecho un amigo nos decía días atrás, que cuando llegó a Canadá venía con la visión romántica de vivir en Norte América, pero no tenía idea del tamaño de los retos que tendría que superar, tales como la barrera del idioma, el aprendizaje de nuevas costumbres, hacer nuevos amigos, conseguir trabajo y mantenerse en él.

Muchos de los nuevos inmigrantes en Canadá pasan por momentos difíciles, al principio pueden pasar semanas ó meses antes de conseguir su primer empleo y muchos consiguen trabajos de supervivencia que probablemente no estaban acostumbrados a hacer antes de venir a este país. La presión es inmensa en esos primeros tiempos y es importantísimo mantener el optimismo y siempre ver el vaso medio lleno.

Creemos importante recalcar la importancia de la actitud positiva y proactiva para poder superar los retos que se les presentan a los inmigrantes. Por ejemplo, si buscas trabajo y no te llaman para las entrevistas, entonces en lugar de quejarte, debes tratar de corregir el resume. Para eso el gobierno de Canadá ofrece múltiples cursos que te entrenan para mejorarlo. Si sientes que tu nivel de inglés o de francés debe mejorar, entonces toma cursos de nivelación de idiomas que ofrece el gobierno de manera gratuita y practica tanto como puedas en lugar de cohibirte y no hablar porque te sientes apenado. Si sientes que necesitas la ayuda de un profesional que te sirva de mentor durante el proceso de búsqueda de empleo, entonces regístrate en el programa gratuito de Mentoría. Debes tratar de integrarte a la sociedad Canadiense y una buena manera es relacionarte con tus vecinos y con los padres de los compañeros de tus hijos, formar parte de algún grupo de voluntariado ó de la iglesia a la que asistes.

De cualquier manera, en este país nadie se muere de hambre, puede ser que se pase por momentos difíciles, pero en todo momento el inmigrante tendrá un techo, comida, atención médica y educación para sus hijos. Siempre habrá luz al final del túnel y con seguridad más temprano que tarde tendrá el trabajo y la vivienda que deseaba tener cuando llegó a Canadá.