Sabemos que el título de esta nota y el tema les va a sonar extraño,  sin embargo, hoy quisimos compartir esta experiencia porque fue uno de los primeros cambios a los que nos enfrentamos y sabemos que cuando uno desea venirse a Canadá, quiere aprender tanto como pueda de la vida en este país antes de llegar.

Cuando alquilamos la primera casa en Canadá y nos informaron que vendrían a recoger la basura cada 2 semanas, pensamos que viviríamos entre malos olores y gusanos. Nos tomó poco tiempo darnos cuenta que así no sería.

Los desperdicios orgánicos de cocina, los tenemos que recolectar en bolsas biodegradables y éstas a su vez se colocan dentro de un contenedor verde con tapa hermética que llaman el “Green Bin” que vienen a buscar cada semana. Algunas personas, ni siquiera botan este tipo de desperdicios porque mantienen en su jardín trasero, un contenedor diseñado para tal fin, llamado “composter” que permite la descomposición de material orgánico, sin malos olores para luego usarlo como abono en el jardín de su casa.

Todos los embases reciclables  de plástico, vidrio y cartón, papel periódico y cualquier otra cosa reciclable, se coloca en unos contenedores sin tapa de color azul llamados “blue bin” que también vienen a recoger una vez a la semana.

También está la basura que no es orgánica ni reciclable, que termina siendo muy poca y como generalmente el contenido no se descompone, no huele mal, razón por la cual se pueden dar el lujo de recogerla cada 15 días.  

Probablemente para este momento que están leyendo esta nota ya están diciendo, esto sí que es complicado, hasta para botar la basura hay que hacer un curso. Eso es lo que pensábamos nosotros mientras nos acostumbramos, pero una vez que lo hicimos, empezó a formar parte de la rutina.

Por otro lado, están los desperdicios del jardín, tales como césped ó grama, ramas y hojas secas, que deben ser colocadas en unas bolsas de papel especiales para tal fin y que vienen a buscar cada 2 semanas. También está la recolección de objetos tales como muebles, colchones y otros, que llaman “bulk” y que pasan recogiendo en fechas establecidas,  4 ó 5 veces al año.

Los electrónicos, pinturas, computadoras, televisores, contenedores de gas, entre otros, no los recoge el sistema de aseo de la ciudad. Lo que hacemos con este tipo de objetos, es que cuando tenemos ya varios acumulados, los llevamos al botadero municipal, que es toda una experiencia por lo ordenado y limpio del lugar. Y respecto a los pinos naturales de navidad que  tuvimos adornados en nuestras casas durante el mes de diciembre, debemos estar pendientes, pues solo vienen a buscarlos una vez al año, durante el mes de enero.  

A pesar de que todo esto suena complicado, es muy fácil porque recibimos un librito al principio del año que indica con dibujos en un calendario, lo que vendrán a buscar en cada fecha.  Sabemos que hay muchos edificios donde el sistema no funciona así, ya que no reciclan tanto como lo hacemos en las casas, pero sabemos también que es cuestión de tiempo antes de que sea obligatorio en los mismos. Aunque este sistema de recolección de basura fue algo nuevo para nosotros, una vez que tomamos conciencia de los beneficios que esto traía, nos dimos cuenta que estábamos poniendo un granito de arena para tener un mejor planeta.