Hace algunos años llegamos a Canadá con nuestros hijos adolescentes. Primero fue la búsqueda del colegio, después su adaptación al sistema y a sus nuevos compañeros y amigos, finalmente su graduación y salida del colegio. Fue un proceso muy rápido y antes de que nos diéramos cuenta se estaba graduando de bachiller la menor de nuestros hijos.

En Canadá, la mayoría de los muchachos que estudian en las universidades viven en las residencias del campus universitario ó en cuartos ó casas alquiladas en las afueras de éstas.   Muchos de los estudiantes salen de sus casas porque las mismas están alejadas de los centros de estudios, pero otros se van a vivir a la universidad porque quieren tener la experiencia de vivir fuera de sus casas y estar independientes.

Los estudiantes del  primer año deben mudarse a sus residencias universitarias una semana antes de que comiencen las clases.  Durante estos primeros días los nuevos alumnos compartirán con sus nuevos compañeros de residencia lo que llaman Frosh Week. La universidad organiza múltiples actividades y eventos de integración que les permite conocerse entre ellos y también el funcionamiento de la universidad, dónde está ubicado cada edificio, comedor, biblioteca, parque, gimnasio y cualquier servicio con el que ellos contarán durante los próximos cuatro años.

En el caso de nuestro hijo mayor, quién entró a la universidad al año siguiente de haber llegado a Canadá, los primeros días en la universidad y su participación en esta primera semana de Frosh Week fueron fundamentales para crear los lazos de amistad con muchos de los compañeros que hoy tiene como amigos y con los cuales comparte residencia dentro de la universidad.

Hace unos días nos tocó dejar a la menor en la universidad, y a pesar de que ella estaba muy nerviosa por enfrentarse a lo desconocido, la hemos notado muy contenta y animada. A pesar de ser ésta la primera vez que se separa de nosotros, la cantidad de actividades que tiene en esta primera semana es tal, que le han llenado su tiempo y le han permitido conocer mucha gente nueva que está en su misma situación y que serán sus futuros compañeros y amigos.

En pocas horas la universidad recibe miles de estudiantes que vivirán en sus residencias y todo esto ocurre de una manera muy organizada. Centenares de estudiantes de la misma universidad se prestan como voluntarios para ayudar en múltiples actividades, desde dirigir el tránsito de vehículos dentro del campus, hasta ayudar a descargar y subir a sus habitaciones el equipaje de los nuevos estudiantes. Es increíble la organización de actividades para cada una de las carreras y la cantidad de eventos que agrupan estudiantes de diferentes programas de estudios, sin dejar de mencionar la solidaridad de los estudiantes que cursan años superiores con los nuevos estudiantes.

Para los que nos formamos en Latinoamérica, esto es algo totalmente distinto a lo que nosotros vivimos en nuestros tiempos universitarios. Nosotros como padres nos sentimos contentos de poder brindarles a nuestros hijos esta maravillosa experiencia aunque esto significa que nos quedamos solos en casa…