Hoy queremos compartir con ustedes nuestra primera experiencia en un hospital Canadiense. A pesar de ser una intervención quirúrgica sencilla, no dejaba de preocuparnos. Todo empezó hace poco menos de 6 semanas, cuando nuestra doctora de familia nos recomendó que visitáramos un especialista para que diera su opinión en torno a la necesidad o no, de practicarle una cirugía a nuestra hija. La especialista que la atendió confirmó la necesidad de operarla.

En la provincia de Ontario el sistema de salud pública cubre los gastos relativos a las intervenciones quirúrgicas y hospitalización, lo que es un alivio para el paciente y sus familiares, ya que la decisión final de realizar una cirugía,  no depende de los recursos económicos que tenga el paciente o del seguro de salud con el que cuente.

El proceso fue el siguiente, la especialista nos indicó que ella se comunicaría con el hospital  y coordinaría la operación. Días más tarde, recibimos una llamada del hospital informándonos la fecha de la operación y la fecha de la cita para practicarle los exámenes pre-operatorios.  Le practicaron los  exámenes y el día de la operación, todo fue rápido y sencillo. Al estilo del mejor hospital privado de algunos de nuestros países, todo el personal con el que tuvimos contacto, desde las enfermeras, paramédicos, secretarias, personal voluntario y médicos, fueron muy profesionales y amables, e hicieron sentir a nuestra hija segura de que estaba en buenas manos.

Después de 4 horas en recuperación, luego de ser operada, ya que era un procedimiento ambulatorio, el proceso de salida del hospital fue aún más sencillo. Sin tener que pagar o esperar por autorizaciones de pago del seguro, amablemente la llevaron hasta el carro con sus respectivas indicaciones y medicamentos para el dolor.

Una vez más, nuestra experiencia con el sistema de salud canadiense ha sido favorable y nos sentimos contentos de poder vivir en este país.