Vista del Downtown de Toronto

Mientras continuábamos en el hotel y hacíamos los primeros trámites después de nuestra llegada a Canadá como Residentes Permanentes, tratamos de comprar un carro y nos llevamos la sorpresa de que sin licencia de manejar emitida por alguna provincia de Canadá, ningún concesionario de vehículos nos lo vendería.

Teníamos un carro alquilado y no queríamos seguir gastando tanto dinero, por lo tanto, nos propusimos sacar la licencia a la brevedad posible. Lo primero que hicimos fue averiguar por internet en el sitio web del Ministerio de Transporte de la provincia de Ontario y después fuimos a una de sus oficinas donde se tramitan las licencias de manejo. Allí nos explicaron que si veníamos con licencia de Manejo de algún país de Latinoamérica vigente y con más de cuatro años de antigüedad, entonces podríamos optar inmediatamente por la licencia G, de lo contrario habríamos tenido que aplicar a la licencia G2 (con algunas restricciones de manejo y una póliza de seguro de vehículo más costosa)

En esta provincia, las licencias de manejar de vehículos se clasifican en G1, G2 y G, siendo G la licencia que goza de todos los privilegios. Nos indicaron que debíamos presentar en el consulado de nuestro país en Canadá, prueba de que teníamos cuatro años ó más de experiencia manejando, para que emitieran una carta dirigida al Ministerio de Transporte de Ontario, certificando nuestros años de experiencia de manejo en Venezuela.

La traducción de nuestras licencias de conducir que habíamos mandado a hacer antes de salir de Venezuela, no nos sirvieron de nada ya que el consulado nos pidió los documentos originales en español y ellos hicieron la carta en inglés. Tuvimos que esperar una semana mientras nos entregaron las cartas y con ellas regresamos a la oficina donde tramitan las licencias de conducir. Presentamos los pasaportes, la planilla que le entregan a uno cuando entra al país que certifica nuestro estatus migratorio mientras recibimos la tarjeta de residencia permanente y presentamos el examen escrito.

Para presentar el examen escrito compramos en la misma oficina de trámites de licencias de conducir un libro con el que nos preparamos para la prueba escrita, para nosotros esta fue la parte sencilla. Una vez que aprobamos este examen nos dieron un número de licencia G1 que fue el que usamos para hacer la cita por internet, para presentar la prueba práctica de manejo.

La cita para uno de nosotros la conseguimos con una fecha 2 semanas más tarde a partir del momento de la solicitud y la segunda cita disponible era en aproximadamente un mes, nos parecía muy tarde y nos dieron como alternativa ir muy temprano en la mañana, armados de paciencia y anotarnos en lista de espera por si acaso alguien cancelaba su cita y dejaba un espacio libre.

Tal como nos habían dicho, un porcentaje elevado de los nuevos residentes (con muchos años de experiencia manejando en sus países de origen) que presentan el examen práctico no lo pasan inicialmente, se confían y piensan que tienen la experiencia necesaria. Siguiendo el consejo de un amigo, tomamos cada uno de nosotros una hora de clases con un profesor certificado (la información de los profesores está disponible en los sitios donde se realizan los exámenes de manejo), y luego practicamos todos los tips que nos enseñó y que evalúan en la prueba práctica.

Finalmente presentamos nuestro examen y lo aprobamos. Nos entregaron una licencia temporal mientras recibíamos la licencia por correo.

Algo tan sencillo como tener la licencia de conducir en nuestro país, que había sido una etapa superada hacía muchos años, se convirtió en todo un reto para nosotros en Canadá, ya que tuvimos que estudiar y practicar para adaptarnos a un tipo de manejo diferente. Cuando pasamos nuestros exámenes nos sentimos aliviados y contentos porque ya teníamos el documento de manejo, que se utiliza también como una tarjeta de identificación ó cédula de identidad.

En la próxima entrega les contaremos más de nuestros primeros días en Canadá y de los trámites que tuvimos que realizar.