Para aquellos inmigrantes que vinimos a Canadá desde países inestables políticamente, una de las características que más apreciamos de éstas tierras es su estabilidad política.

Más allá de las conversaciones entre ciudadanos, de los pequeñísimos carteles plantados sobre las gramas de manera tímida, de los reportajes, las entrevistas y propagandas en la TV, el país sigue andando al mismo ritmo de siempre.

En las últimas semanas hemos estado en campaña política y hoy aquellos que vivimos en la provincia de Ontario nos levantamos con los resultados de quienes serán los responsables de dirigir la educación, la salud, los recursos naturales, los derechos civiles, las autopistas…de ésta provincia (sugerimos leer la sección Gobierno).

La sensación es bien distinta a la que sentimos en otros países, simplemente todo sigue andando al mismo ritmo que cualquier otro día. Aquí nuestros problemas son otros: son nuestros proyectos personales, nuestras metas, nuestras familias. Definitivamente éste es un país tranquilo y estable para vivir.