Ya en previas entregas habíamos contado que nuestros hijos habían asistido a colegios católicos en Venezuela y deseábamos que permanecieran recibiendo este tipo de educación en Canadá. Una de las razones que nos motivó a establecernos en la provincia de Ontario, fue justamente que aquí, junto a otro grupo de provincias del país, los colegios católicos son gratuitos y de muy buen nivel. La inscripción de nuestros hijos fue mucho más sencilla de lo que imaginamos antes de venir, con tan solo mostrar el contrato de arrendamiento donde establecía nuestra dirección en Canadá y otros documentos tales como las planillas que nos entregaron al hacer el landing y los pasaportes, entre otros, fueron suficientes para que los aceptaran en el colegio que apenas estaba a 1 semana de comenzar.

En Ontario, al igual que en otras provincias del país, el año escolar comienza los primeros días de Septiembre, el día después de Labour Day. Debemos reconocer que si para nosotros fue un gran reto comenzar una nueva vida en Canadá, para nuestros hijos el reto debe haber sido de proporciones gigantescas…lejos de su familia, amigos y de todo aquello que les era familiar, para ahora empezar en un nuevo país, en nuevo colegio, en nuevo idioma, en un ambiente totalmente desconocido, con compañeros de clase totalmente desconocidos…como dicen en Venezuela, tenemos que quitarnos el sombrero y admirar como pudieron superar todos los retos y adaptarse a esta nueva vida.

Días antes del inicio de clases, nuestra hija, quien asistía al primer año de bachillerato ó grado 9, fue a un evento en el colegio para que se familiarizara con sus nuevos compañeros y profesores, y llegó en shock, no había entendido nada de lo que le decían ni los profesores ni quienes serían sus nuevos compañeros (muchos de ellos ya se conocían porque habían estudiado juntos en Primaria ó Elementary School). Para ella fue muy duro, sobre todo por el idioma, porque traía un nivel muy bajo de inglés y en este año escolar se necesita un nivel alto del idioma.  Sin embargo, su colegio y muchos otros colegios cuentan con un programa de nivelación de inglés para recién llegados, llamado ESL (English as a Second Language) que la ayudó a acelerar el proceso de aprendizaje del idioma y en el que aprendió mucho de la cultura Canadiense.

Para nuestro hijo fue distinto, su nivel de inglés era bastante más avanzado, sin embargo entraba en el último año de bachillerato, ó grado 12, lo que desde el punto de vista de socialización lo hacía mucho más complicado, pues ya todos sus compañeros se conocían entre ellos y los grupos estaban formados, el nuevo inmigrante en este país no es ninguna novedad y él tuvo que hacer un gran esfuerzo por lograr un espacio en un ambiente muy competitivo.

Las clases están estructuradas de una manera muy distinta a como ellos estaban acostumbrados.  El año académico se divide en 2 semestres, en el primer semestre se toman 4 materias y en el segundo semestre otras 4 materias distintas. Cada día ven las 4 materias y rotan de aula en aula, los profesores y los compañeros de clases cambian también de curso en curso, lo que hace un poco más complicada la formación de grupos.  En el grado 9, de las 8 materias que cursan, 6 son obligatorias y las otras 2 las selecciona el estudiante, la proporción de materias electivas va aumentando de año en año, hasta que en el grado 12, el estudiante selecciona 6 de las 8 materias que cursa y solo 2 de ellas son materias obligatorias.

Una de las primeras diferencias que notamos fue cuando nos reunimos con nuestros hijos y su counselor ó profesor guía, y ésta les preguntó que deseaban hacer en la vida, una carrera profesional, una carrera técnica ó un oficio, pues dependiendo del camino que ellos desearan tomar, las materias y el nivel de dificultad que debían seleccionar, podían variar, por ejemplo, si deseas estudiar Ingeniería en la universidad, entonces debes seleccionar materias relacionadas con tu carrera tales como cálculo de nivel universitario, de lo contrario no los aceptarían en las universidades, igual, si deseas estudiar diseño gráfico a nivel técnico en un college, entonces el tipo de materias electivas deben ser otras. Para un estudiante de esa edad, tener la responsabilidad de definir su futuro a tan temprana edad es un gran reto.

Si comparamos la educación que recibieron nuestros hijos en Canadá con la que recibían anteriormente podemos decir con satisfacción que no tiene nada que envidiarle y que los recursos con los que cuentan son tantos que hacen que las oportunidades que tengan en el futuro sean enormes. La buena noticia es que nuestros hijos son como esponjas, absorben rápidamente el idioma y todo aquello que necesitan saber y antes de que nos demos cuenta, ya están integrados al sistema y listos para enfrentar esta nueva vida.